Persona realizando estiramientos suaves en la oficina

Adaptándonos a nuestro entorno

Ya sea que estés trabajando en pleno centro de Santiago, haciendo home office, o disfrutando de un fin de semana en casa, el contexto importa.

En la oficina y el Home Office

Pasar menos tiempo seguido sentado es vital. Las pausas breves de 2 a 3 minutos para pararse, mirar lejos por la ventana o servirse agua ayudan a relajar la postura frente al monitor.

Frente al clima cambiante

Los cambios de temperatura requieren adaptación. Usar ropa en capas evita la tensión muscular por frío en las mañanas, y mantener el cuerpo en movimiento ligero ayuda a la sensación térmica de confort.

Un día con mayor comodidad corporal

  • Mañana: Activación suave

    Evita saltar de la cama directamente a las prisas. Tómate 2 minutos para estirar los brazos y respirar profundo. Si usas transporte público, intenta bajarte un paradero antes para sumar una caminata corta.

  • Mediodía: Pausa e Hidratación

    Mantén un vaso o botella de agua siempre a la vista. Aprovecha la hora de almuerzo para alejarte de la pantalla. Masticar sin prisa mejora cómo se siente el cuerpo por la tarde.

  • Tarde: Romper el sedentarismo

    Aprovecha cualquier excusa: ir a regar las plantas, buscar correspondencia o dar una vuelta por la oficina. No busques la "postura perfecta", busca cambiar de posición frecuentemente.

  • Noche: Desconexión intencional

    Realiza un escaneo corporal de 1 minuto antes de dormir: nota qué áreas sienten cansancio y aflójalas conscientemente. Aleja las pantallas al menos 30 minutos antes de acostarte.